Es importante comenzar a fomentar en los niños valores éticos y morales, siendo
capaces de establecer unas adecuadas normas de convivencia.
Hemos de ser conscientes a la hora de hablar y tratar a
los niños que son personas especialmente vulnerables, frágiles y en ocasiones,
son considerados como figuras inanimadas que pertenecen a uno de los
progenitores.
El ser humano tiene que
aprender y ser capaz de controlar la ira y la agresividad de forma adaptativa y adecuada. El control de las emociones es fundamental

No hay que olvidar, la
importancia de desarrollar en los niños la capacidad de empatía para
ser capaz de ponerse en el lugar del otro y comprender que nuestra
conducta o actitud puede provocar sufrimiento en el otro.
Los adultos somos un
modelo a seguir para los menores. Un entorno donde impera la violencia psíquica o física va a favorecer que nuestros niños
aprendan esos modelos de conducta y puedan repetirlos.

Tenemos que facilitar a los niños:
- Bienestar físico, afectivo,
emocional, educativo y social.
- Velar por sus derechos e intereses.
- Capacidad de escucha, facilitarles
la oportunidad de expresarse y que se sientan comprendidos y arropados
emocionalmente.
-
Permanecer atentos a sus necesidades y demandas físicas y afectivas
- Nuestra sociedad, en
general y cada uno de nosotros, en particular debemos proteger y proporcionar
a nuestros niños un entorno seguro, afectivo, adaptativo y
estructurado. Así, garantizaremos un adecuado desarrollo psicoevolutivo del
niño y una infancia feliz.
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